La Sinfonía BP

En busca del lugar de Nueva York donde se «inventó» la salsa

 

Bailarines en un evento Randall`s Island, Nueva York, en 1974.

Pie de foto,Una foto de 1974 de la exposición «Ritmo & Poder: Salsa en Nueva York».

En el lugar de Nueva York donde la salsa se volvió música caliente para el mundo ahora hay un edificio moderno con un portero latino de uniforme gris, y cuando le preguntan si conoce la historia de aquel concierto se encoge de hombros y responde: «No».

Estamos en el número 310 de la calle 52 oeste de Manhattan, entre las avenidas Octava y Novena, una zona próxima a Times Square donde abundan los teatros y clubes nocturnos.

En esta dirección funcionó una disco ya desaparecida llamada Cheetah, que el 26 de agosto de 1971 albergó una velada mágica para que la salsa pasara a ser el fenómeno cultural que hoy se conoce en el mundo.

Y todo ocurrió de forma casi inesperada.

«Era un jueves a la noche, nadie pensó que conseguiríamos llevar algo de gente a ese club Cheetah», recuerda Larry Harlow, pianista de Fania All-Stars, la banda que tocó aquella noche.

El grupo reunía varias estrellas de la música latina —desde Ray Barreto hasta Willie Colón, desde Johnny Pacheco hasta Bobby Valentín— que prácticamente nunca se habían presentado juntos pero de pronto atrajeron multitudes.

«Había filas todo alrededor de la cuadra. Metimos un par de miles ahí, esa es una de las razones por las que elegimos el Cheetah: porque tenía una platea alta y podíamos llevar mucha gente», dice Harlow en diálogo con BBC Mundo.

Pero antes de evocar lo que pasó exactamente dentro de la disco, es necesario retroceder un poco más en el tiempo.

Un laboratorio especial

Palladium Ballroom, Nueva York, en 1964
Charlie y Eddie Palmieri tocan en el Palladium Ballroom de Manhattan en 1964.

Aunque no se los denominara salsa, la música y el baile latino tuvieron una fuerte presencia en Nueva York a lo largo del siglo XX y especialmente después de la Segunda Guerra Mundial.

Inmigrantes de Cuba, Puerto Rico y América Latina en general trajeron diferentes ritmos a la ciudad, como el mambo, que sonaba los miércoles a la noche en el Palladium Ballroom, un local de baile a pocos metros de donde estaría el Cheetah.

En Palladium tocaron grandes como Tito Puente o Machito, y si bien reunía a un público principalmente latino, su ubicación en el corazón de Manhattan lo hizo un lugar conocido para la ciudad.

«Estaba en Midtown, entonces ahí había judíos, italianos, irlandeses, afro-americanos…», señala Derrick Washington, antropólogo y curador de una exhibición sobre «Ritmo & Poder: Salsa en Nueva York» que presenta actualmente el Museo de la Ciudad de Nueva York.

La música latina tuvo en la Gran Manzana una especie de laboratorio donde tomó influencias del jazz, incorporó trombones y otros instrumentos, y desarrolló en sus letras referencias a cuestiones como la discriminación o la pobreza.

Todo esto en un contexto general marcado por la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, la guerra de Vietnam y el embargo a Cuba, que llevó al público local a escuchar menos los ritmos propios de la isla y más el flamante sonido latino de Nueva York.

Ray Barreto durante un concierto en 1976.
Pie de foto,Ray Barreto durante un concierto en 1976, otra imagen de la exposición sobre salsa en el Museo de la Ciudad de Nueva York.

Y el concierto en el Cheetah, que juntó artistas de diversos orígenes, sacó definitivamente la música latina de lugares más reservados del Bronx o «El Barrio», en Harlem este, para volverla algo perceptible para todos.

«Había mayormente latinos allí», dice Washington a BBC Mundo, «pero había gente muy diferente».

«La banda comenzó a tocar»

Claro que algunos golpes de efecto contribuyeron a hacer de los Fania All-Stars y su noche en el Cheetah un fenómeno peculiar, con ribetes legendarios.

Fueron ellos quienes impulsaron la denominación de «salsa» para la música que producían, se dice que por ocurrencia de Pacheco, aunque la expresión ya aparecía en la letra de viejas canciones cubanas.

«La música salsa se estaba tocando hacía años. Tenía un nombre diferente: se llamaba música afro-cubana», explica Harlow. «Nosotros le pusimos un nombre. Y ese nombre quedó como pegado. Tito Puente solía decir: ‘¿Salsa? Pongo eso arriba de mi spaghetti‘», agrega antes de soltar una risa.

«Salsa es solo un nombre. Es realmente música afro-cubana con un poco de bebop y destreza de Nueva York metidos dentro», define.

Tapa del disco de la música del documental Our Latin Thing (Nuestra Cosa).
Pie de foto,La música e imágenes del documental «Our Latin Thing (Nuestra Cosa)» impulsaron la fama de los Fania All-Stars por el mundo.

Otro factor clave es que el concierto fue grabado y filmado en 16 milímetros para el documental Our Latin Thing (Nuestra Cosa), dirigido por el estadounidense Leon Gast, quien años después ganaría un premio Oscar por otro documental: When We Were Kings, sobre la pelea por el título de peso pesado de boxeo entre Mohamed Alí y George Foreman en Zaire en 1974.

«El Cheetah fue un lugar fabuloso… Tenía algo», asegura Gast a BBC Mundo. «Una vez que la banda comenzó a tocar, la gente bailaba sin importarle nada».

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¿Qué razón pudiera existir cuando veteranos cantantes salseros como Gilberto Santa Rosa, Pichie Pérez, Sammy González, Paquito Acosta, Carlos Alexis, Viti Ruiz, Mel Martínez y Lalo Rodríguez se unen para cantar en un mismo tema?

Para los conocedores de la música tropical, la respuesta pudiera ser sencilla: están haciendo un homenaje al director de orquesta que alguna vez les dio la oportunidad de cantar con una de las orquestas más prestigiosas en la historia del género.

Efectivamente, el tema se titula “Mi querido viejo”, una grabación que se realizó para reconocer el legado de Ángel Tomás “Tommy” Olivencia, cuya orquesta -fundada en mayo de 1960- cumple esta semana 60 años de trabajo ininterrumpido.

Este viernes, 15 de mayo de 2020, también se cumplieron 82 años del natalicio de Olivencia, quien falleció en septiembre de 2006.

La orquesta de Olivencia, conocida como La Primerísima, es dirigida ahora por su hijo «Tomito», quien encargó el tema al compositor Jerry Ferrao y al arreglista Tito Rivera.

“Se hizo difícil coordinar la participación de tantos cantantes para ese tema, pero lo logramos. Todos esos cantantes pertenecieron a La Primerísima en algún momento. Paquito Guzmán no pudo estar por su condición de salud y Simón Pérez tampoco está en este tema, pero sí lo tenemos en otro tema de la producción”, explicó Olivencia Jr. a NotiCel.

Para acompañar el audio, el director de la orquesta también grabó un video, que marca otro momento histórico porque es el primero que graba esa orquesta en sus 60 años.

“Luego hicimos el video, el primero de esta orquesta. Papi nunca grabó videos, no sé por qué. Lo filmamos en Villa Palmeras (Santurce). La cámara fue de Julio Merced, hijo de Julio ‘Gunda’ Merced. También logramos reunir a todos esos cantantes, excepto Viti Ruiz, que lo hizo por celular”, dijo Olivencia Jr. quien también es el timbalero de la agrupación.

El homenaje a Olivencia, padre, es parte de la producción “Planté bandera de nuevo”, que busca abrirse paso en la radio de América Latina. Es una producción de alta calidad que reconoce el legado de varias personas que contribuyeron al éxito de la orquesta de Tommy Olivencia a través de los años.

“Esta producción la había ideado mi papá antes de que falleciera. Él quería agradecer y rendir homenaje a gente como Tite Curet, Chamaco Ramírez y Frankie Ruiz. Ya teníamos el homenaje a Tite y lo había escuchado ya. Y había encargado el tema dedicado a Chamaco Ramírez cuando la muerte lo sorprendió”, recordó el músico.

Tomado Del Salsero

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Puerto Rico dedica calle a Jerry Rivas, cantante de El Gran Combo durante cuatro décadas Conocido por temas inolvidables como El Menú, fue la voz de la orquesta desde la salida de Andy Montañez en 1977.

 

Jerry Rivas, cantante por 40 años de la legendaria orquesta de salsa El Gran Combo de Puerto Rico, fue homenajeado el jueves con una calle a su nombre en la urbanización Santa Mónica en la que se crió en Bayamón, municipio aledaño a San Juan.

“Aquí comenzó mi vida un 11 de abril cuando me llamaron a audicionar” para el Gran Combo, dijo Rivas a Univision rodeado de sus amigos en Santa Mónica, el barrio que siempre será su hogar.

“Yo jamás me pensaba esto, pero estoy muy agradecido, gracias a toda mi gente de Santa Mónica que me adoptaron. Yo soy de aquí, de allá, pero aquí he vivido ya como 50 años”, dijo el cantante en lo que hasta ayer se conocía como la Calle 13.

Gerardo Rivas, hijo del homenajeado y cantante de la orquesta NG2, dijo que la distinción a su padre es más bien por su don de gente que por su carrera, la cual lo ha llevado a presentarse a todo el mundo.

«Cuando voy a presentarme a Colombia, Perú, Costa Rica u otro país, y es por lo que he visto, el tipo es bien grande allá. Es como un ‘rockstar'», aseveró el joven cantante sobre su progenitor, conocido por interpretar emblemáticos temas de El Gran Combo, como «El menú».

«Ese señor, cuando vas afuera, es que te das cuenta de cómo es él, y no solo por su música. Mi papá viaja y carga con discos de nuevos cantantes u orquestas para que la gente los conozca. Es como un embajador musical», enfatizó el joven artista, de quien dijo que esta vivencia proviene de la familia Rivas.

Nacido en Tampa (Florida), pero criado desde los 5 años en Bayamón, Jerry Louis Rivas Díaz entró a El Gran Combo de Puerto Rico, tras la salida de Andy Montañez en 1977.

Antes de ser salsero, Rivas fue rockero y guitarrista, instrumento que aprendió a tocar de manera autodidacta, y tiempo después el maestro Carlos Seguí le enseñó a tocar el tres cubano, el cual usualmente lleva para interpretar en cualquier actividad familiar o social.

Gerardo Rivas dijo además que la humildad de su padre también se resalta sobre el escenario, pues siempre se comporta con mucho profesionalismo y que cada vez que llega un cantante nuevo a El Gran Combo, siendo Anthony García el más reciente, siempre le ofrece espacio para destacarse.

Gerardo añadió que siempre contacta a su padre para cuestionarle cualquier duda sobre el negocio musical y que su progenitor también se ha convertido en guía para otros artistas.

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El 8 de marzo se realiza la edición 37 del Día Nacional de la Salsa El estadio Hiram Bithorn, en San Juan Puerto Rico, será de nuevo su sede

Con frecuencia, escuchamos que la salsa en Puerto Rico no pasa por un buen momento o que el ambiente ya no es el de antes. Sin embargo, cada vez que se anuncia el Día Nacional de la Salsa, todo cambia. Quienes viven en la isla se frotan las manos para esperar el gran momento y quienes llegan desde el exterior empiezan a revisar los boletos de avión y programar unas pequeñas vacaciones.

En el 2020 no será la excepción. La emisora Z93 anunció una tremenda cartelera salsera con, Eddie Palmieri, la Sonora Ponceña, Oscar D’ León, Ismael Miranda, Lalo Rodríguez e India. Además, han sido confirmados Tony Vega, Ray de la Paz, Tito Rojas y NG2, como parte de la gran fiesta salsera. Esto ha provocado que los fanáticos en las redes sociales empiecen a manifestarse con diversas opiniones acerca de los artistas elegidos. Quizás la balanza se inclina favorablemente a la salsa más clásica y no tanto a las propuestas de los más jóvenes (salvo NG2), pero veamos cómo le funciona esta fórmula a la Zeta.

El Búho Loco, popular locutor de la radio boricua, anunció que los boletos se podrán adquirir en la web de Ticket Center (tcpr.com/). Así que ya están avisados. Si te quieres dar el gusto de disfrutar de la salsa en la misma Isla de

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Cierra la edición 35 del Festival Jazz Plaza de La Habana con homenaje a Omara Portuondo

 

La Diva del Buena Vista Social Club celebró sus 90 años en concierto especial de cierre de la mayor fiesta del Jazz en Cuba (+Video)

Omara Portuondo hizo gala de sus dotes de intérprete durante el concierto de clausura de la 35 edición del Festival Internacional Jazz Plaza de La Habana que acogió desde el 14 de enero a importantes exponentes del género en Cuba y en el Mundo.

En recital que tuvo por sede el Teatro Nacional de Cuba, la diva del Buena Vista Social Club interpretó clásicos de su repertorio como «Dos Gardenias» y «Quizás» en una suerte de homenaje a su propia carrera musical.

En varios momentos de la presentación la llamada Novia del Feeling aseguró que para nada este es el final de su carrera. «Me falta cantidad» apuntó la artista.

Hace solo unas jornadas le fue conferido a la cantante cubana uno de los más grandes reconocimientos que otorga el Ministerio de Cultura y Deporte de España: La Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes.

A lo grande el Jazz Plaza en su 35 edición

Luego de varias jornadas llegó a su final este 19 de enero el Festival Internacional Jazz Plaza de La Habana el cual acogió delegaciones de más de 13 países con una intensa programación que acogió no solo conciertos sino tambien jam sessions y clases magistrales de grandes jazzistas.

Durante las jornadas de esta gran fiesta del Jazz varios fueron los homenajeados pero destaca especialmente el merecido tributo que recibieron agrupaciones emblemáticas para la cultura cubana como son: Irakere y Los Van Van.

Tomado Suena Cubano.

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Salsero, pelión y loco: ¡Qué falta nos hace Jaime Ortiz Alvear!

 

Creador de programas tan innovadores como Salsa con estilo, y protagonista de encendidas peleas con Edgar Perea, el caleño ha dejado un vacío que nadie ha podido llenar

Por:  enero 17, 2020
Salsero, pelión y loco: ¡Qué falta nos hace Jaime Ortiz Alvear!

Hay periodistas caracterizados por su sencillez, desprendimiento y el poco interés por su propia vida. Su pasión y entrega total al trabajo pueden pasar una costosa factura. Eso ha acontecido con tantos seres talentosos especialmente de los medios de comunicación, que vienen de una escuela llena de romanticismo y mística por el trabajo. El ejercicio del buen periodismo por sus características apasionantes puede llevar a un desgaste precoz, como aconteció con uno de los personajes más queridos de los medios hace tres lustros.

Jaime Ortiz Alvear apagó su voz hace quince años, paradójicamente vencido por su garganta, ese instrumento que le permitió vivir profesionalmente en los medios, especialmente en la radio. Era un loco genial, el irreverente genuino, el furibundo hincha de Millonarios, el atleta frustrado (llegó a ser corredor aficionado de medio fondo) y al menos el “salsólogo” legítimo que criticaba sin piedad a los tropicalistas a la manera de Andrés Caicedo. Tempranamente fue doblegado por un cáncer a sus 58 años, cuando apenas despuntaba el 2005.

Pasó exitosamente por Caracol, RCN y Todelar. Escribió para El Tiempo y el Espectador. Pero fue en estas mismas páginas donde plasmó sus agudas críticas y análisis con argumentos. Se expresaba con una mezcla de ironía y arrogancia, herramientas que utilizó en su oficio para marcar diferencias y lo logró al imponer su auténtico estilo. Siempre fue un estudioso, conoció al dedillo lo que hacía porque además también fue deportista de mediana competición. De allí su fiebre por el atletismo, deporte que amaba y conocía como ninguno.

Fue corredor de 1500 m planos como él mismo me lo comentó la última vez que nos encontramos en un torneo atlético, en el estadio “La flora” de Bucaramanga. No se perdía un campeonato nacional y era asiduo asistente como periodista en la por esos tiempos famosa y prestante “Carrera Internacional de San Silvestre” en Sao Paulo (Brasil). Allí nos encontramos a fines de los 80, cuando tuve el “honor” de ganarle a mi amigo, el legendario Víctor Mora

Todo ello le representó logros como cuatro premios de periodismo Postobón y tres Simón Bolívar. Su pasión por el deporte lo convirtió en iconoclasta de su oficio. Le gustaba ser elegante para hablar y vestir. Con su prosa le huía al lugar común, a la frase hecha, a la muletilla fácil. Al facilismo del periodismo deportivo que siempre criticó creando ideas y cuidando el lenguaje. Era muy pulido en sus formas, pero en las noches cuando hacía ‘La Polémica’ con el Dr Peláez, tenía como costumbre bajar seguido a darse gustos gastronómicos con una humilde mujer que atendía al personal de esta radio, en momentos de escasa oferta de cafetería.

En ese espacio fue famoso su diario enfrentamiento con Édgar Perea, a quien Ortiz fácilmente sacaba la piedra y el barranquillero con su histeria caía en la trampa. Alguna vez cuando el torneo profesional de fútbol se definía en octogonal, el equipo tiburón de los afectos de Perea estaba entre esos. Peláez pidió a sus panelistas pronosticar el campeón. Cuando llega el turno para Jaime dice “No sé quien sea el ganador, pero si estoy seguro cual será el octavo (último): el Júnior”. Los insultos de Perea no cabían y debieron cortarlo.

Escuche aquí un resumen de su historia de vida al son de su “Juan Pachanga”  https://www.las2orillas.co/wp-content/uploads/2014/01/HomenajeJaimeOrtizAJuan-Pachanga-2.mp3

Conocido como «El Olímpico», por el cubrimiento de los Juegos Olímpicos durante 28 años, Jaime se destacó como comentarista en los campeonatos mundiales de fútbol, en los torneos internacionales de atletismo, y en las competencias ciclísticas más importantes. Gozaba de una privilegiada memoria para recordar datos estadísticos deportivos. Fue un polémico analista de fútbol haciendo parte de la inolvidable «Polémica» con Hernán Peláez. Fue muy cercano a los afectos de Millonarios, lo cual demostró con su columna «Cuartito azul».

Como buen vallecaucano se hizo experto en música caribeña, aunque según el crítico Álvaro Villota Viveros (El Galeno de la Salsa) era un poco “Gallego” (lugar común de la salsa). Cuando presentaba su programa “La salsa con estilo –  el único show que no tiene cover-“, hablaba con “el tumbao que tienen los guapos al caminar”. «Con Ortiz para la salsa, para la salsa Ortiz». La W Radio y gracias a Julio Sánchez Cristo uno de sus grandes amigos, su programa que lo marcó (‘Salsa con estilo’) se ha mantenido bajo su eterna dirección y formato, como una manera de preservar su memoria y legado. Un gesto grato que vale la pena reconocer, que hoy se emite viernes y sábados en la noche.

Jaime, llevaba una vida con el encanto de lo misterioso que no desdeñaba las multitudes de los estadios. Eso si a pesar de lo “Gallego” su tema salsero favorito era Isla del encanto de la Orquesta Brodway. Recuérdelo, aquí: https://www.youtube.com/watch?v=H41SsuRgoO4&feature=emb_logo

Ortiz quería morir en su ley, cerca de la “redonda alegría del gol”, una de las expresiones que resumían su felicidad en el trabajo. Este tributo es para ese gran hombre que mucho nos hizo gozar y que hoy debe estar ahora haciendo sonar su Juan Pachanga para que bailen querubines y serafines en la eternidad. Así lo recordamos con su emblemático tema con el que presentaba y le sirvió de cortina en “La salsa con estilo”.

Tomado De Las Dos  Orillas

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